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Energía fotovoltaica, una apuesta de presente y pensando en el futuro

La energía fotovoltaica está al alza y se sitúa en la vanguardia de las energías renovables como una necesaria apuesta pensado en el futuro.

Tras una época de zozobra, parece que el corazón de la energía solar fotovoltaica vuelve a latir con fuerza y en los últimos 3 años ha tenido un notable crecimiento en nuestro país.

De hecho, el pasado 2018 se produjo un espectacular incremento del 94% de la potencia instalada con respecto a 2017 y para este 2019 el impuso será aún mayor en cuanto se materialice la conexión prevista de algunas grandes plantas de nueva construcción.

Parece pues, que la energía fotovoltaica se asienta en el presente y debe ser una apuesta segura por el futuro, en el contexto del ya innegable cambio climático.

Sobre la energía fotovoltaica

Antes que nada y para los que no conozcan muy bien su funcionamiento, vamos a hacer algunos apuntes básicos sobre esta fuente energética.

La energía solar fotovoltaica podría definirse como aquella obtenida al transformar la radiación solar en electricidad mediante el uso de una tecnología basada en el efecto fotovoltaico.

Y dicho efecto fotovoltaico es un proceso por el que algunos materiales son capaces de absorber fotones (partículas lumínicas elementales) y liberar electrones, generando una corriente eléctrica.

¿Cuáles son las grandes ventajas de la energía fotovoltaica?

Fundamentalmente tres: Se trata de una energía renovable, inagotable y no contaminante.

En cuanto a los tipos de plantas fotovoltaicas podemos diferenciar entre las que están conectadas a la red eléctrica y las que no.

Dentro de las que sí están conectadas a la red, a su vez, tenemos 2 clases:

1. Generadores con autoconsumo: Son las que se instalan, por ejemplo, en viviendas y donde parte de la energía generada se consume por el propio productor, vertiéndose el excedente a la red, de la cual se proveerá igualmente cuando su generador fotovoltaico no le proporcione la energía suficiente.

2. Centrales fotovoltaicas: En este caso, el propósito de la instalación es verter la energía producida a la red eléctrica.

Por otra parte, las plantas no conectadas a la red operan en isla y se suelen localizar en lugares remotos y explotaciones agrícolas para satisfacer diferentes demandas de iluminación, telecomunicaciones o bombeo de sistemas de riego, por ejemplo.

En la siguiente infografía de Iberdrola se muestra a la perfección como funciona una planta fotovoltaica:

infografia-funcionamiento-planta-fotovoltaica


Mirando al futuro

Aunque algunos lo intentan con escaso convencimiento, hoy en día pocos pueden dudar de que el cambio climático es un hecho.

Cada día podemos ver en las noticias glaciares que desaparecen, temperaturas de mares y océanos inusualmente elevadas, fenómenos climáticos de especial virulencia… y cada vez con más frecuencia.

En este contexto el uso de energías renovables como la energía solar fotovoltaica se antoja más que una opción, una necesidad, habida cuenta de que el uso de combustibles fósiles está demostrado que es un claro factor influyente en este cambio climático y además este tipo de combustibles cada vez son más escasos y sus precios más altos.

Por eso, en la mayor parte de los países, existe ya una clara apuesta por la implantación y desarrollo de energías renovables de cara a revertir, en la medida de lo posible, los efectos del cambio climático.

Sin embargo, aquí en España aún nos queda un largo trecho por cubrir para ponernos a la altura de otros países europeos, en cuanto al uso de energías renovables y más en concreto de energía fotovoltaica.

De hecho, de toda la potencia solar fotovoltaica instalada en Europa durante el pasado 2018, España tan solo representaba el 3%, a pesar del potencial que tenemos en nuestro país, con una cantidad de horas de irradiación solar anual muy superior al de algunos países punteros en energía fotovoltaica como Holanda o Alemania.  

Por todo esto y mirando al futuro, se antoja necesario un plan de desarrollo del sector fotovoltaico, de cara ya no solo a generar una energía renovable, limpia y barata sino también como fuente de empleo y crecimiento económico.


La necesaria transición energética

Tenemos más horas de sol que la mayor parte de los países de la UE, la tecnología necesaria y la voluntad de aprovechar todo este potencial.

¿Qué es lo que nos falta entonces para completar esta necesaria transición energética?

Pues la respuesta es un marco normativo y legislativo que elimine ciertas barreras regulatorias que, hasta ahora, habían dificultado este proceso.

Hablamos por ejemplo del denominado “impuesto al sol”, un cargo que tenían que asumir en España quieres tenían este tipo de instalaciones por la energía generada y consumida en las mismas.

El RD 15/2018 de medidas urgentes para la transición energética y la protección de los consumidores, aprobado el pasado año, derogó este “impuesto” y supuso ya un avance en materia de legislación para el sector.

Otro gran avance de este Real Decreto es la prórroga, hasta el 31 de marzo de 2020, para los permisos de acceso y conexión, lo que permitiría la entrada en funcionamiento en este próximo año de los casi 9.000 MW de potencia adjudicada en las últimas subastas de renovables (en 2018 apenas se habían instalado 100 MW).

A principios de este año también se aprobó en Consejo de Ministros la Ley de Cambio Climático, Transición Justa y la Estrategia para una Transición Justa.

Con este nuevo marco normativo, España intenta asumir los compromisos adquiridos ante la UE en materia de energía y clima dentro del marco del Acuerdo de París contra el calentamiento global, alcanzado en la COP21 de Naciones Unidas.

Tres serían los objetivos que se pretenden alcanzar a medio y largo plazo con esta ley: Priorizar la eficiencia energética; Conseguir el liderazgo mundial en materia de energías renovables; Y ofrecer un trato justo a los consumidores.

Parece pues que se está siguiendo la senda adecuada y que esta necesaria transición energética camina despacio, pero con pasos firmes.

panel-fotovoltaico-casa


Cables adecuados para instalaciones solares fotovoltaicas

Todas las instalaciones de energía solar fotovoltaica ya sean fijas o móviles, precisan cables de baja tensión para su funcionamiento.

Pero… ¡ojo!, no puede utilizarse un cable cualquiera ya que, generalmente, por las propias características de las instalaciones y las condiciones ambientales especiales bajo las que estos conductores eléctricos tienen que funcionar, se requiere de cables muy específicos.

Al ser el cableado eléctrico uno de los puntos clave en este tipo de instalaciones, la correcta selección del cable a utilizar será indispensable para conseguir la mayor optimización en su rendimiento.

Solflex H1Z2Z2-K es un cable armonizado fabricado por Miguélez, para su aplicación en instalaciones solares fotovoltaicas.

Entre otras características, Solflex ofrece la máxima resistencia en las condiciones ambientales más exigentes, con una extraordinaria resistencia a la intemperie, a la radiación UV directa y a las bajas temperaturas.

Además, garantiza una vida útil superior a 25 años para un rango de temperatura máxima de operación en el conductor de 90ºC y de hasta 120ºC durante 20.000 horas.

Con estas especiales características conseguiremos mayor fiabilidad para nuestras instalaciones y reduciremos los períodos de amortización de la inversión.

Los cables Solflex están especialmente concebidos para la conexión entre:

- Placas/paneles fotovoltaicos.

- Paneles fotovoltaicos y la caja de conexiones.

- Paneles fotovoltaicos y el inversor de corriente continua a alterna cuando no existe caja de conexiones.

Destinados a un uso permanente tanto en exterior como interior, ya sea para instalación móvil o fija, en montaje bajo tubo, bandeja portacables, sobre tejados o en
otro tipo de integraciones arquitectónicas, Solflex es una apuesta segura.

Hasta aquí llegamos con este post y pensamos que con todo lo explicado se entiende perfectamente su título: “energía fotovoltaica, una apuesta de presente y por el futuro”. Ahora solo hace falta creer en ello y cada país debe tomar conciencia de su propio potencial para asumir este importante reto.

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