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El cambio climático y su impacto a nivel global

El cambio climático no tiene fronteras y es un fenómeno que afecta a todas las regiones del mundo, aunque en algunas con mayor intensidad que en otras.

El cambio climático podría definirse de una forma sencilla como la variación global del clima de la Tierra. Y es precisamente esta palabra: GLOBAL, la que debemos destacar.

Porque si bien es cierto que el clima nunca ha dejado de cambiar, también lo es que la única ocasión en la que lo ha hecho al mismo tiempo y en el mismo sentido en todo el mundo durante los últimos 2.000 años ha sido en los últimos 150.

Un estudio realizado en base a 700 registros climáticos así lo confirma, señalando que más del 98% de la superficie de nuestro planeta ha experimentado un aumento de temperatura durante este último siglo y medio.

Por lo tanto, el argumento de la “naturalidad de los cambios” esgrimido por los negacionistas del cambio climático no se sustenta por ningún lado y urge tomar medidas por parte de todos para asegurar el futuro de nuestro planeta.

Efectos palpables del cambio climático

Los efectos del cambio climático son cada vez más visibles, tan solo tenemos que ver las noticias de catástrofes naturales que ocurren cada día en diferentes rincones del planeta o simplemente fijarnos en el propio entorno que nos rodea.

Uno de estos efectos más palpables, a vista de satélite, es que los casquetes polares se están fundiendo a un ritmo vertiginoso y por poner un ejemplo, en la Antártida la pérdida de hielo durante el periodo comprendido entre los años 2007 y 2016 se triplicó con respecto a la década anterior. 

Como consecuencia del deshielo, el nivel del mar está subiendo, y mucho, lo que hace que en el escenario más optimista se está pronosticando un aumento del nivel del mar de 43 centímetros para el año 2100.

Eso si se empiezan a tomar las medidas firmadas por los países en el “Acuerdo de París”, porque si las emisiones de CO2 siguen creciendo como hasta ahora el incremento del nivel del mar podría llegar hasta los 84 centímetros o incluso superar el metro.

Otro de los efectos del cambio climático que podemos notar en prácticamente todos los países, es que los fenómenos meteorológicos tienden a ser más extremos, alternándose las inundaciones cada vez más frecuentes, con periodos de olas de calor y sequías.

Todos estos cambios están contribuyendo igualmente a un aumento significativo de los incendios forestales que afectan a la mayoría de las regiones de tundra y boreales y también especialmente a las regiones de alta montaña, siendo además cada vez más virulentos y difíciles de combatir.

Si pensamos por ejemplo en los grandes incendios que asolaron Portugal en el verano de 2017 y que dejaron 64 muertos, se llegó a contabilizar un recorrido del fuego de 18 kilómetros en 21 minutos, lo que nos habla a las claras de la práctica imposibilidad de controlarlo.

incendios-portugal-2017

Pero si hablamos de biodiversidad, el cambio climático afecta ya a procesos esenciales de muchos organismos, lo que puede llegar a comprometer la viabilidad de algunas poblaciones.

Así, determinados ecosistemas como los humedales están en serio riesgo de desaparecer totalmente, y la extinción de muchas especies, tanto animales como vegetales, será un hecho en las próximas décadas.

En mares y océanos los arrecifes de coral cada vez se ven más afectados, se observa una disminución de algunas especies de algas y el evidente aumento de la temperatura del agua provoca la inversa reducción en la población de peces, fuente fundamental de alimentos e ingresos para millones de personas en todo el mundo.

Aves que cambian sus patrones migratorios o la proliferación de especies invasoras como mosquitos tigre y medusas, son otros efectos del cambio climático que cada vez se dan con más frecuencia.

¿Se puede negar el cambio climático frente a tantas evidencias?

El cambio climático en Europa

Si echamos la vista atrás, a comienzos de este 2019, recordaremos como unas temperaturas inusualmente cálidas para la estación invernal se registraron en la práctica totalidad de los países europeos y especialmente en el Reino Unido que tuvo por primera vez desde que hay registros, una temperatura superior a los 20ºC en invierno, ocurriendo este hecho en el fin de semana del 23 y 24 de febrero.

Los meses de marzo y abril de 2019 fueron el segundo marzo y abril más cálidos en Europa (y también en el planeta) desde que comenzaron los registros en 1880, lo que culminó con un comienzo de verano, entre el 24 y el 30 de junio, con una ola de calor en todo el continente, con récord absoluto de temperaturas en países como Alemania, Austria, República Checa o Polonia.

A finales de este pasado verano, las lluvias torrenciales que azotaron la costa mediterránea española, con especial incidencia en la Vega del Bajo Segura, provocaron las peores riadas del río Segura a lo largo de la historia.

La emblemática ciudad de Venecia ha sufrido este otoño las inundaciones más devastadoras en los últimos 50 años, cuando la marea alta alcanzó los 187 centímetros.

Estos son sólo algunos ejemplos de fenómenos atmosféricos extremos que hemos vivido en Europa durante las 4 estaciones del año 2019 y que nos acercan a la realidad del cambio climático en nuestro continente.

Y de cara al futuro la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) señala al sur y sudeste de Europa como puntos críticos del cambio climático, con un mayor incremento de las temperaturas máximas, una disminución de las precipitaciones y del caudal de los ríos, alto riesgo de sequías intensas, pérdida de biodiversidad y un mayor riesgo de incendios forestales.

También pone la AEMA su foco en las zonas costeras y las llanuras de Europa occidental como potenciales puntos críticos, en este caso por un mayor riesgo de inundaciones debido tanto al aumento del nivel del mar como a la mayor frecuencia de los fenómenos tormentosos.

Como consecuencia del cambio climático y de todos estos fenómenos atmosféricos extremos, tanto la biodiversidad, como la salud humana y la economía se ven afectados en un proceso en cadena.

Y es que, aunque detrás de los negacionistas del cambio climático existen en la mayoría de las ocasiones intereses económicos, lo cierto es que los costes del cambio climático son muy elevados.

Sólo un dato relevante en este sentido y es que los diferentes fenómenos atmosféricos extremos producidos en Europa desde 1980 han representado más de 400.000 millones de Euros de pérdidas económicas.

La realidad es que el cambio climático afecta a todas las regiones de Europa, pero no afecta a todas por igual. En la siguiente infografía, elaborada por la Agencia Europea de Medio Ambiente, se puede observar cómo se ha visto afectada cada región europea.

infografia-cambio-climatico-europa

El cambio climático en América Latina

Si nos cambiamos de continente para descubrir los principales efectos del calentamiento global en los países de América Latina, estos serían el aumento del nivel del mar, el cambio en el modelo de precipitaciones, las modificaciones de las regiones agrícolas cultivables y el desarrollo de algunas enfermedades que prácticamente estaban erradicadas, todo ello según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

La previsión de los expertos para Latinoamérica y de cara a las próximas décadas no es nada halagüeña, con una tendencia a que el clima será mucho más extremo. De esta forma, las zonas más secas sufrirán un rápido proceso de desertización, mientras que las zonas más húmedas sufrirán precipitaciones con mayor volumen.

La desaparición progresiva de los glaciares, la intensificación de huracanes y tormentas tropicales, las olas de calor y los tornados son otras de las amenazas que ensombrecen el futuro de esta región debido al calentamiento global.

Pero sin duda, uno de los factores que más preocupan y pensado sobre todo en la población latinoamericana, es el agua. Y es que, hoy en día, hay 34 millones de personas en la región que no tienen acceso al agua potable y hasta 106 millones carecen de agua con un adecuado saneamiento.

Estas cifras, que ya de por sí son suficientemente preocupantes, podrían incrementarse de forma significativa en los próximos años si no se toman las medidas adecuadas para frenar el cambio climático, llegándose en el año 2050 a 178 millones de personas con escasez de agua, según las estimaciones.

Algunas claves para luchar contra el cambio climático

El cambio climático parece imparable, pero si entre todos tomamos las medidas adecuadas se puede frenar.

Obviamente, muchas de estas medidas implican necesariamente la acción de nuestros gobiernos, pero tú también, de forma individual y en tu día a día puedes contribuir a combatirlo.

Estas son algunas claves para frenar el cambio climático:

Acción gubernamental

Como ciudadanos, una de nuestras obligaciones es la de exigir a nuestros gobiernos que velen por nuestro futuro y si no se toman medidas para frenar el cambio climático ese futuro pintará muy mal para las próximas generaciones.

Resulta clave que se garantice el total cumplimiento de los compromisos del Acuerdo de París y el Protocolo de Kyoto, pero también es necesario que se desarrollen políticas que promuevan la producción de energías renovables, que fomenten el uso del transporte público, que desarrollen una gestión adecuada de residuos o que impulsen ayudas para la compra de coches eléctricos o para la construcción de edificios con tecnología fotovoltaica integrada, por poner algunos ejemplos.

Apuesta por las energías renovables

Aportar por las energías renovables tiene que ser algo impulsado desde los gobiernos de cada país, pero cada uno podemos aportar luego nuestro granito de arena para que esa apuesta sea también personal y para fomentar que los demás tomen conciencia de su importancia.

Una de las cosas que podemos hacer, por ejemplo, sobre todo si tenemos viviendas unifamiliares, es apostar por el autoconsumo eléctrico a través de una instalación fotovoltaica en el tejado, que aparte del positivo impacto medioambiental, también te ayudará a reducir la factura de la luz.

Reducir las emisiones

El CO2 supone en torno al 76 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero y de todas las emisiones de CO2 que se producen a la atmósfera hoy en día, los medios de transporte son los principales causantes de estas (en torno a un 35% del total), debido a que la gran mayoría de estos medios de transporte se mueven gracias a derivados del petróleo.

Por eso en nuestra mano está reducir estas emisiones con diversas acciones relacionadas con la movilidad intentando usar, siempre que se pueda, el transporte público o medios de transporte sostenibles como la bicicleta.

Y es que las estimaciones dicen que cada litro de combustible que consume un coche supone la emisión de 2,5 kilos de CO2 a la atmósfera.

emisiones-CO2

Ahorro de energía

Otra de las claves para luchar contra el cambio climático es promover el ahorro de energía, con un consumo mucho más eficiente y responsable. Y para ello algunas de las medidas que podemos tomar dentro de nuestro propio hogar podrían ser:

Utilizar bombillas de bajo consumo, tipo LED. Aprovechar al máximo la luz natural durante el día.  No dejar algunos aparatos eléctricos, como la televisión o el ordenador, en modo “stand by”. Comprar electrodomésticos con calificación energética A+++. Evitar la pérdida de energía a través de las ventanas (que salga el calor en invierno o entre calor en verano), para lo que la mejor opción es el doble acristalamiento. Programar de forma adecuada el termostato, si cuentas con uno en tu hogar. A la hora del aseo, mejor ducha que baño y si es con cabezales eficientes y limitando el tiempo mucho mejor. Para secar la ropa, mejor el tendedero que la secadora, ya que aparte del ahorro energético, la ropa se desgasta mucho menos. Estos son sólo algunos ejemplos de diversas acciones que pueden suponer pequeños ahorros de energía en nuestro hogar, pero que al final sumadas, suponen un ahorro real considerable.

Las 3 Rs: reducir, reutilizar y reciclar

Y finalmente, dentro de las claves para luchar contra el cambio climático, las llamadas “tres erres”, esto es:

1. Reducir: Se trata de consumir sólo lo necesario, reduciendo el gasto de materias primas, agua y bienes de consumo, el consumo de energía o la aportación de CO2 a la atmósfera. 

2. Reutilizar: Cuando hablamos de reutilizar un producto, nos referimos a tratar de alargar lo máximo posible su vida útil. Se trata de abandonar esa ideal del usar y tirar y, por el contrario, repararlo o si no es posible, darle otro uso.

3. Reciclar: Y finalmente algo para lo que cada vez estamos más mentalizados, como es el reciclaje, que significa tratar los desechos con el fin de obtener nuevos productos, aprovechando materiales potencialmente útiles. En nuestra mano está seleccionar y separar los desechos generados en el hogar, utilizando los contenedores amarillos (envases metálicos y plásticos), azules (papel, cartón y derivados), verdes (vidrios) y grises (desechos orgánicos y otros residuos no aprovechables).

La realidad es que revertir los efectos del cambio climático que ya estamos viviendo es imposible, pero sí podemos frenarlo y reducir sus efectos, sobre todo pensado en las generaciones futuras.

¿Te apuntas a la lucha contra el cambio climático? Entre todos es posible. 

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