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El cobre, campeón del reciclaje

Instaladores y fabricantes de cable estamos de enhorabuena. Y es que las buenas prácticas de los actores participes hacen posible celebrar que la materia prima con la que trabajamos se haya convertido en un ejemplo de modelo circular. Hablamos del cobre.


Es el metal no precioso más eficiente como conductor de electricidad y calor, por lo que cerca del 70% de su producción va destinada a bienes de consumo final. El uso de una tonelada de cobre en cualquier tipo de sistema eléctrico puede evitar la emisión de entre 100 y 7.500 toneladas de C02 a la atmósfera.

En la actualidad más del 65% del cobre extraído todavía está en uso y se recicla. Según los datos proporcionados por los últimos informes del Internacional Copper Study Group (ICSG), el 41,5% de todo el cobre utilizado en Europa procede del reciclaje, lo que deja patente que el continente europeo se abastece cada vez más a través de este proceso de recuperación que requiere un 90% menos de energía que la elaboración de nuevo material.

La capacidad que posee el cobre de ser reciclado repetidamente y sin pérdida en su rendimiento lo convierte en un beneficio sostenible esencial que disminuye el impacto medioambiental durante su producción y asegura la disposición de mineral para las futuras generaciones.

Desde 1960 la demanda de cobre refinado ha superado el 250% (de 5 a 18 millones de toneladas) y de no ser por las cualidades mencionadas anteriormente nos encontraríamos ante un serio problema no solo de suministro sino también de crecimiento de la sociedad, ya que este metal está presente en todo tipo de aplicaciones cada vez más necesarias para nuestra vida moderna, como son los productos de alta tecnología, las instalaciones eléctricas, los motores, los sistemas de energía solar o los edificios inteligentes.

Este aumento de la demanda es uno de los factores que afecta a la cotización del cobre, sujeta a continuas variaciones del mercado.

Pongamos un caso práctico. Un ordenador contiene 1,5 kg. de cobre, una vivienda de 90m2 unos 100 kg. y una turbina eólica alrededor de 5 toneladas. Teniendo en cuenta que el cobre puede ser reciclado y utilizado una y otra vez sin que pierda sus propiedades, podemos estar seguros de que cuando estos productos lleguen al final de su vida útil y sean correctamente procesados acabarían formando parte de tu nuevo teléfono móvil o del alumbrado de un parque próximo a tu residencia.

No olvidemos que la producción minera sigue siendo esencial para satisfacer esta demanda creciente. Para asegurar que habrá suficiente cobre disponible en el futuro serán necesarios mayores niveles de recuperación y reciclaje, así como importantes inversiones en minería.

En definitiva, el reciclaje se ha convertido en una parte esencial dentro de la cadena de suministro, pues promociona la conservación de los recursos naturales existentes en el planeta, reduce considerablemente el volumen de residuos en las plantas de tratamiento destinadas a este fin incentivando el reciclado de otros tantos materiales y crea tejido laboral en su entorno natural.

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